martes, 12 de junio de 2012

El Campo de Calatrava un modelo de convivencia pacífica entre cristianos viejos y nuevos.

 Eran verdaderos ingenieros en la fabricación de norias, extendieron el regadío por toda la comarca calatraveña y el cultivo del olivo por la gran demanda del aceite, ya que no usaban como los cristianos la manteca de cerdo…

 

En el Campo de Calatrava la población autóctona era de afiliación hispanomusulmana que convivían pacíficamente con los cristianos viejos, sólo de Toledo se había dicho la ciudad de las “tres culturas”: cristianos, judíos y musulmanes. Nunca se había dicho que el Campo de Calatrava fue  una isla como modelo de convivencia pacífica y centro receptor de refugiados  de mudéjares y cristianos nuevos desterrados  de otras zonas de España. El Campo de Calatrava, incluso, en los tiempos de mayor represión  morisca, tuvieron decretos especiales de protección  e, incluso, a esta zona llegaron más de 3.500 moriscos deportados  para su acogida de “Las Guerras de las Alpujarras”.

La Orden de Calatrava como buenos estrategas de la repoblación  sabían que la falta de conflictividad y la integración favorecían el incremento demográfico, el desarrollo económico, así como la elevación de los ingresos fiscales, entre otros, por lo que pusieron todos sus medios en la protección de las minorías religiosas y castigaron a los alborotadores e intransigentes e, incluso, mantuvieron al margen a la inquisición para conseguir  ese modelo de integración y convivencia pacífica.
En el Campo de Calatrava los “mudéjares manchegos” gozaron de un grado de integración mayor  que en otras zonas de España

Frente a restricciones de derechos a los moriscos, deportaciones y expulsiones  en el resto de España, el Campo de Calatrava  siempre contó con Edictos de Gracia y Decretos de protección que, incluso, los Reyes Católicos caracterizados por su dura represión  y sus Decretos de Expulsiones de judíos y moriscos  como los del 1.502, a  excepción de las “cinco villas”, Almagro, Bolaños, Daimiel, Villarrubia y Aldea del Rey cuyos cuyos vecinos moriscos a  cambio de convertirse al cristianismo les concedieron ser libres como a los cristianos viejos.
Por todo ello, en el Campo de Calatrava los “mudéjares manchegos” gozaron de un grado de integración mayor  que en otras zonas de España y, sobre todo, en Andalucía. Los “Moriscos Nuevos” llegados deportados hasta aquí en tres expediciones tras la “Rebelión de las Alpujarras” (1.499 y 1.568-70) gozaron de un mayor nivel de aceptación  que el resto de los mudéjares de otras zonas de España. La Orden como se ha dicho sabiendo que la integración les beneficiaba protegieron a estas minorías.  De este modo fomentaron la inmigración  y a la Comarca de Calatrava llegaron  perseguidos y marginados confesionales que acudían atraídos  por las posibilidades de expansión  económica y, sobre todo, el “clima de calma” poco habitual en esta época en el resto de España.

La agricultura y la artesanía principal ocupación de los moriscos  en el Campo de Calatrava.


La “deportación” supuso el traslado del conflicto  a otras zonas de España (“La existencia del otro”). Ante la resistencia, los cristianos viejos propusieron que se dedicaran a la agricultura en lugar de hacerse tenderos, tratantes, corregidores u otras profesiones.
Mientras los campos de Granada se resintieron al dejar los moriscos de labrar  las mejores tierras y las más productivas;  En el Campo de Calatrava con su llegada aumentaron las transacciones, se incrementaron los arriendos  rústicos y urbanos y el aumento de la mano de obra disponible y un mayor crecimiento demográfico.
En general en las Castillas a finales del siglo XVI la demografía era desacelerada, pero en el Campo de Calatrava se apreció  una prosperidad demográfica gracias a los contingentes de “moriscos” llegados  tras la “Guerras de las Alpujarras”.
Los cristianos nuevos fueron acogidos  con los brazos abiertos en el Campo de Calatrava, pues suponía  mano de obra y posibilidades de dinamizar la economía que todavía tendía hacia la regresión. Con todo ello Ciudad Real experimentó una etapa de crecimiento en el siglo XVI, algunos autores lo sitúan en un 200% y surgieron nuevas villas como: Castellar de Santiago, Tomelloso, Pedro Muñoz,  Argamasilla de Alba, etc.
Paralelamente se produjo un incremento de tierras de cultivo, así como privatización de tierras y, en consecuencia, tensiones entre la ganadería y la agricultura. El momento más álgido  en el Campo de Calatrava,  sucedió 1.561-1.575.
El intento por parte de los moros viejos=”mudéjares” de demostrar su lealtad a la corona les llevó a participar en la “Guerra contra Portugal” de Felipe II en 1580 sirviendo como excelentes “arrieros” en el transporte de armas y bagaje.
Al comienzo del XVII se mantuvo la expansión del siglo anterior; pero el 1605  hubo un retroceso hasta los años 1620-1645 que se recuperó el crecimiento.

A pesar  de las ventajas, los “cristianos viejos” fomentaron el menosprecio cultural y propiciaron la marginación  social con lo que los “cristianos nuevos” vieron limitados sus oficios, marginados en los trabajos más bajos,  serviles y peor pagados
A pesar  de las ventajas, los “cristianos viejos” fomentaron el menosprecio cultural y propiciaron la marginación  social con lo que los “cristianos nuevos” vieron limitados sus oficios, marginados en los trabajos más bajos,  serviles y peor pagados. Hasta llegar, incluso, a la “esclavitud  musulmana”, en muchos casos,  no tuvieron interés en evangelizarlos ya que según la ley ningún cristiano converso  podía ser esclavizado, así la presencia de prisioneros  musulmanes esclavos garantizaba mano de obra barata.


 Los mudéjares de un grupo social antes dominante pasaron a ser un colectivo demográficamente minoritario, económicamente marginado, confesionalmente incómodo y jurídicamente sojuzgado por la nueva mayoría cristiana.

Solían vivir y morir sin ningún derecho en las minas en las construcciones al servicio de hacendados cristianos  o de las propias órdenes militares. Los mudéjares de un grupo social antes dominante pasaron a ser un colectivo demográficamente minoritario, económicamente marginado, confesionalmente incómodo y jurídicamente sojuzgado por la nueva mayoría cristiana.

Anulación de la minoría de los “moriscos” y  “mudéjar”


Tras el final de la  Reconquista y la expulsión de los últimos ejércitos musulmanes  del Reino de Granada las iras de los cristianos viejos se centraron en los “moriscos” y “mudéjares” que habían vivido y seguían viviendo en España con costumbres islámicas  creando “hostilidades” hacia esos grupos minoritarios de población, aunque los cristianos nuevos habían aceptado la religión católica,  y las repoblaciones y la convivencia  como el caso de las “tres culturas”, un primer paso de su anulación está en el Decreto de Valladolid en 1405 por el que las Cortes le impusieron a los mudéjares vestimenta  que les permitiesen su identificación. El 1412 se les ubica a las minorías en ghettos urbanos  y se les quita sus garantías jurídicas,  además de desempeñar los  de médicos y cirujanos, entre otros.
Las etapas por las que atravesó el conflicto entre cristianos viejos y nuevos comprende tres periodos:
A)    1500-1502, conversión de los mudéjares al cristianismo. Supuso la ruptura  de la convivencia medieval que había sido tolerante y tranquila, sobre todo en el Campo de Calatrava, pues de Toledo se ha dicho “La Ciudad de las tres Culturas”.

La labor de los clérigos con los "Cristianos nuevos" se basaba en transmitirles las oraciones básicas, los diez mandamientos, persignarse y santiguase, guardar los días de precepto, entre otras obligacioes; pero el sistema no dió resultado.

B)    1568-1570, Sublevación de los moriscos en la “Guerra de las Alpujarras”, cuyo desencadenante fue  la revocación que Felipe II hizo de un Edicto de Gracia que Carlos V había hecho  en beneficio de la comunidad y cuya anulación  les forzaba a abandonar  su lengua, “La Algarabia”, su vestimenta,  en resumen sus señas de identidad, motivo por el que los campesinos se levantaron en revueltas que acabaron con la deportación, el cautiverio, la esclavitud  y la muerte. Los deportados a Ciudad Real y Campo de Calatrava procedente de Granada  fueron 3.500 y en el resto de España se deportaron 272.140, según la procedencia y el número:

Los deportados a Ciudad Real y Campo de Calatrava procedente de Granada  fueron 3.500 y en el resto de España se deportaron 272.140
-Valencia, 117.464; Aragón, 60.818; Cataluña, 3.116;  Castilla-Extremadura, 44,625; Murcia, 13.522;  Andalucía, 29939; Granada ciudad, 2.096.
Estas deportaciones se debieron al miedo de los gobernantes a que los “moriscos” sirvieron de puente a la entrada de nuevos contingentes militares y , además, que en España no se veía bien lengua, religión y costumbres distintas.
C)    Edicto 1609, que dictaminó  el abandono voluntario de España por los “Moriscos”, a pesar de que se deshicieron pronto de sus propiedades, los reyes ese mismo año ordenaron  castigos duros  a quienes comprasen los bienes a los conversos. Poco después, el 16 de abril de 1610 se decreta que los “moriscos” castellanos abandonasen el reino en el plazo de 60 días… El decreto de deportación de los mudéjares  llegó el 8 de octubre de 1611.

El 16 de abril de 1610 se decreta que los “moriscos” castellanos abandonasen el reino en el plazo de 60 días… El decreto de deportación de los mudéjares  llegó el 8 de octubre de 1611.

Descripción de los “Moriscos”  y los “mudéjares”


.La morisca gente humilde y sencilla, la represión que sufrieron en sus lugares de origen motivó un par de revueltas conocidas como la “Guerras de las Alpujarras”. Formaban un grupo con sus propias costumbres: lengua (algarabía), vestimenta, alimentación, etc.

Dominaban la agricultura, su principal ocupación fue el laboreo de la tierra, la trabajaban  mejor y tenían mayores producciones.
Dominaban la agricultura, su principal ocupación fue el laboreo de la tierra, la trabajaban  mejor y tenían mayores producciones. Eran verdaderos ingenieros en la fabricación de norias, extendieron el regadío por toda la comarca calatraveña y el cultivo del olivo por la gran demanda del aceite, ya que no usaban como los cristianos la manteca de cerdo…
Ejercieron oficios relacionados con el Cuero como la fabricación de “odres”, la forja del hierro, tejedores y sastres, así como el trabajo de la seda y el pequeño comercio.
Destacaron, sobre todo, los cristianos nuevos en el transporte  de mercancías como “carreros” y “Arrieros”, gracias a estos oficios de carácter nómada podían pasar más desapercibidos.

Fueron singulares “alarifes” cuyas construcciones de estilo mudéjar en los distintos pueblos del Campo de Calatrava son inconfundibles,  así como el arte de trabajar la madera y sus obras de marquetería.
Los mudéjares mayores solían llevar armas como símbolo externo de su integración social con la comunidad cristiana; pero el 1569 se les retiró ese privilegio en el Campo de Calatrava lo que supuso una quiebra de confianza y un señalamiento público.



El Decreto de Valladolid en 1405 por el que las Cortes le impusieron a los mudéjares vestimenta  que les permitiesen su identificación. El 1412 se les ubica a las minorías en ghettos urbanos  y se les quita sus garantías jurídicas,  además de desempeñar los  de médicos y cirujanos, entre otros.

Ayunaban el mes de ramadán y celebraban una gran fiesta  matando corderos para celebrar el sacrificio de Abraham. Descansaban los viernes,  poniéndose ropa blanca limpia para reunirse en la Huerta o en el hogar con familiares o amigos cantando “zambras” y para realizar “ablucioes” y sus inclinaciones ceremoniales.
Forzados a abandonar su identidad se levantaron en unas revueltas conocidas como las “Guerras de las Alpujarras”. La dura represión militar les forzó a varias deportaciones y  en el 1568  los expulsaron de las montañas a las tierras bajas. Más adelante, en 1570 ordenaron la “deportación” de los habitantes de las Vegas, Guadix, Baza  y los vecinos del barrio del Albaicín de Granada, en total unos 3.500 “conversos granadinos” que instalaron en la provincia de Ciudad Real en donde llegaron en tres caravanas , se calcula que en la diáspora  pudieron morir un 1/3 de los deportados.

 Finalmente, reflejando el sentir de la comunidad dominante -los cristianos viejos-,Bermúdez de Pedraza dice  sobre los cristianos nuevos :

“No eran moros declarados, sino herejes ocultos, en quien faltava la fe y
abundava el bautismo; tenían buenas obras morales, mucha verdad en los tratos y
contratos, gran caridad con sus pobres, poco ociosos, todos trabajadores, pero poca
devoción con los domingos y las fiestas dela Iglesia, y menos con los santos
sacramentos della. Y van a misa de miedo de pagar la pena, trabajavan los domingos
a puerta cerrada con más gusto que los otros días, y los viernes los guardaban mexor
que los domingos. Lavábanse aunque fuera diciembre (...). Bautizaban por
cumplimiento los hijos y después en casa les lavaban con agua caliente la crisma y
ólio santo, y haciendo sus ceremonias los retaxaban y ponían nombres de moros (...).
A un morisco apretado de la enfermedad fue a confesar al cura y éste comulgóle
también; después le dixo cómo le faltava otro sacramento por recibir del santo olio, si
lo pedía a la iglesia. El morisco, más afligido con esto que con el mal, dixo: “Pues tres
tormentos en un día, confessión, comunión y ólio?



Los “Moriscos” en el Campo de Calatrava gozaban de una mayor integración que en el resto del país.

Los “Moriscos Manchegos” gozaban de buena integración social, mucho mayor que los andaluces o “Los cristianos nuevos” llegados de las Alpujarras. “Las Aljamas rurales” como la de las “Cinco Villas” del Campo de Calatrava sirvieron mejor para el refugio  de las minorías que las capitales por ser  por ser más fáciles de armonizar los medios rurales que los urbanos.
En el Campo de Calatrava la Orden favoreció las minorías religiosas y fomentó la inmigración de “perseguidos y refugiados” confesionales atraídos por el clima de tranquilidad, sobre todo, aquí en las “Cinco Villas” calatraveñas: Almagro, Bolaños, Daimiel, Villarrubia y Aldea del Rey.

Convivencia pacífica y decretos especiales para los “moriscos” de las Cinco Villas.


En las Cinco Villas calatraveñas  los “mudéjares” y “los cristianos nuevos”  se sentían compactos, unidos y seguros en un territorio rural y más tolerante. Las “Aljamas” de estas Villas calatraveñas porque estaban tuteladas por la Orden  y por su probada fidelidad a los reyes  cristianos en acciones bélicas como la “Guerra con Portugal” o la “Guerra de las Alpujarras” de Felipe II. También hay que destacar su buena integración en la sociedad manchega, además de la “honradez” manifiesta  de los “Mudéjares” de Almagro como una de las “morerías” más numerosas.

En las Cinco Villas calatraveñas  los “mudéjares” y “los cristianos nuevos”  se sentían compactos, unidos y seguros en un territorio rural y más tolerante
Desde las repoblaciones iniciales, los “mudéjares” ya habían obtenido el respaldo por parte de la Orden de Calatrava y, posteriormente, vino el de los Reyes Católicos, Juana, Carlos V y el de los Reyes Felipe II, III y IV. De los cuales obtuvieron privilegios y excepciones  a los decretos relativos a los “moriscos”.
Estos decretos les permitían gozar de los mismos derechos que los demás cristianos  de la comarca: podían participar en elecciones, casarse con cristianos viejos y entre ellos y servir a sus majestades en puestos de responsabilidad. La permisión de los casamientos fue decisiva para su radicación en la comarca, pues si la primera generación era de Guadix o el Albaicín, ya en la segunda eran de Almagro, Bolaños o Daimiel.
Los Reyes Católicos en un documento de 1502 ante la solicitud de las Aljamas de las Cinco Villas que aceptaron su conversión al cristianismo les “concedió ser libres como a los cristianos viejos” a “exención” de “pechos”,  “tributos a moriscos” y “libertad completa en los reinos de España”. En otro apartado también se les concede el privilegio de entrar en los concejos y ser elegidos oficiales de la Alcaldía, alguacilazgos, regimientos y suscribir escrituras.
El clima de tolerancia en las Aljamas del Campo de Calatrava fue bueno, pues, incluso, la Inquisición, posiblemente, porque por medio estaba la Orden de Calatrava les tuvo un cierto respeto


FUERON LAS VIVIENDAS CUEVAS HABITAT HABITUALES DE LOS MORISCOS, EN MORAL DE CALATRAVA HAN PERDURADO USANDOSE HASTA LOS AÑOS 60

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Aunque en esta zona también se llevó a cabo la expulsión de Moriscos como en el resto de España, por tratarse de una zona que había mantenido ciertos privilegios y excepciones y, además, por ser un área rural periférica las medidas tardaron más en ser tomadas y en algunas villas como el caso de Villarrubia de 700  expulsados, regresaron 600 sin ser ejecutados como estaba previsto, aunque terminaron en las Minas de Almadén o se unieron a gitanos o salteadores de caminos para burlar la ley.
En el 1625 Felipe II a las “Cinco Villas”, ante la petición de clemencia les dio una respuesta benévola para quienes habían luchado  en Portugal, Frandes o las Alpujarras. Así poco a poco fueron anulados y disminuidos en número; pero los “Mudéjares” estaban arraigados en estas tierras desde hacía siglos y habían visto nacer a sus antepasados por lo que en su mayoría ya eran nativos.  Así se constituyeron  en parte inseparable del paisaje rural calatraveño. Discriminados en todos los ámbitos de la vida  durante cientos de años los “Cristianos Nuevos” tuvieron que aguardar hasta que otros colectivos  como los gitanos atrajeran los odios populares.

La huerta y en regadío de los mudéjares en  Campo de Calatrava.


Los buenos resultados de la agricultura del regadío de los mudéjares en la zona desde las primeras repoblaciones,  se incrementaron con la llegada de las expediciones de los “Moriscos”  procedentes de las “Guerras de las Alpujarras”, el conflicto de otras zonas de España se trasladó aquí  por lo que los cristianos viejos propusieron  que “se dedicaran sólo a la agricultura” en vez de hacerse tenderos, corregidores, etc.

Mientras en Granada dejaron de cultivar los campos cuyas tierras en sus manos eran las mejor labradas y más productivas,  aquí su llegada supuso el aumento de las transacciones, mano de obra disponible y mayor productividad.


Mientras en Granada dejaron de cultivar los campos cuyas tierras en sus manos eran las mejor labradas y más productivas,  aquí su llegada supuso el aumento de las transacciones, mano de obra disponible y mayor productividad. Las “Cinco Villas” y sus entornos calatraveños se convirtieron en zonas cuyos paisajes agrarios  se “humanizaron” por completo con sus norias, andamios y  huertas. Cuando atravesamos los campos calatraveños, aún siguen siendo testigos ya en desuso numerosas norias de antaño.

Los mudéjares los mejores ingenieros del regadío

 

La noria, por tradición y cultura, es consustancial al Campo de calatrava. Con ligeras modificaciones todo el complejo de ingeniería del regadío árabe  se ha mantenido intacto hasta los años 60, aún sigue en pie aquí y allá, como fieles testigos  por todos nuestros campos. Igual que Roma a todos los pueblos bajo su imperio transmitiéndoles su cultura nos romanizó, los oriundos de la península arábiga más tarde con toda la ingeniería compleja de la noria en nuestra comarca nos “arabizaron”  y, después de la reconquista, siguieron conviviendo en la zona con los repobladores cristianos en sus propios barrios “mudéjares”; fueron piezas claves en la economía  del regadío agrícola calatraveño (Barrio Mudéjar del Cristo, en Bolaños de Calatrava).

La noria, por tradición y cultura, es consustancial al Campo de calatrava. Con ligeras modificaciones todo el complejo de ingeniería del regadío árabe  se ha mantenido intacto hasta los años 60
La fabricación de una noria ( unos 80 cm. Ancho por 2,60 m. de largo) era una auténtica obra de maestría minera, 15, 20 y, hasta más de 30 metros, dependiendo del nivel freático del agua en la zona, si el terreno no era firme, muy corriente en la zona, hacían  toda la noria de abajo  hasta arriba de mampostería bajaban y subían  espatarrados  apoyando los píes  y las manos en los huecos o “mechinales” de una pared y la contraria como si fuera una escalera encontrada.
Fabricada la noria y con agua, hacía una especie de templete o andamio  en forma de circunferencia a la altura de un rodapié y procedía a la instalación de una “caracha” o rueda con “arcabuces”  sujetos a dos maroma, muchos en serie unos tras otros, elevaran el agua con el tiro de un animal irán vaciando en una alberca.


La fabricación de una noria ( unos 80 cm. Ancho por 2,60 m. de largo) era una auténtica obra de maestría minera, 15, 20 y, hasta más de 30 metros, dependiendo del nivel freático del agua en la zona
Para la instalación de la “caracha”,  en el pozo o noria en la parte contraria a la Alberca se hacía dos muretes  o “mármoles” redondos a la altura de 1,40 ms. Y, entre ambos se ponía un tronco o rollizo con el fin de apoyar en esa viga una rueda vertical o “peón” que  mediante unos engranes  enganchaban en otros  para dar  vueltas a la rueda grande  horizontal que sostenía los arcabuces, en realidad, la noria o “caracha”. 
La alberca  rectangular o cuadrada de mampostería la enlucían con mortero, varías capas y bien metido en cal para que no perdiera agua. La finalidad de ésta era tener un depósito de agua para regar  con una buena reguera más de lo que saca la noria y así poder llegar con el agua lejos de la alberca hasta donde se encuentra el cultivo objeto del riego, Pues regar con poca agua con el  solo “chorrito” de la noria se la va tragando el terrero de la “reguera” y no llega al corte cuando está lejos.

El “mudéjar”  fue clave en la huerta calatraveña.


Por otro lado, la huerta, también  con “casilla”, y su correspondiente, “corrala” a veces, alguna habitación más correlativa a la casilla, anejo además un “hogaril” o especie de barbacoa para cocinar en verano fuera de la chimenea  habitual de la casa, La huerta tenía un contexto, generalmente, más complejo que la quintería  En los aledaños a la casilla,  además estaban la noria con su andamio, la alberca, la era, alguna cochinera o “zahúrda” etc.






Desde que empezaba la siega, la trilla y tolas las faenas de la “era” y, además, paralelamente, se criaban en la huerta productos de huerta o regadío como judías, patatas, panizo, maíz, etc.




















 El hortelano con su familia permanencia durante  cinco o seis meses en la huerta sin habitar la casa del pueblo desde finales de mayo hasta  octubre,  desde que empezaba la siega, la trilla y tolas las faenas de la “era” y, además, paralelamente, se criaban en la huerta productos de huerta o regadío como judías, patatas, panizo, maíz, etc.


La alberca  rectangular o cuadrada de mampostería la enlucían con mortero, varías capas y bien metido en cal para que no perdiera agua

  Todas las actividades de la huerta se realizaban  como por aquí decían en los “meses grandes”, es decir, finales de primavera, verano, e inicio del otoño cuando los días son más largos  y  en plana calima  veraniega con lo cual los animales se sacan de la casilla  a una “corrala” aneja, la lumbre y los guisos se hacen fuera de la habitual chimenea en un “hogaril”  y también solían dormir fuera de la casilla en la era, En todas estas faenas siempre estaba presente la noria  con sus infinitas vueltas  para mantener la “alberca” llena de agua y la despensa de la hortaliza, así como el resto de las plantas  bien regadas.

Monopolizaron   el cultivo  de las huertas,  olivo y las almazaras




Con el islam la oleicultura  se extendió  y generalizó en la comarca. El Idriss, señala plantaciones  en latitudes tan alta y copo habituales como en Jaca, Lérida y Mequinenza. La palabra aceite, que ha llegado hasta nosotros  es de procedencia árabe  “Az-zait” jugo de oliva y “Zaitun”, aceite.



Los mudéjares de Almagro y el resto de las villas acapararon  ya como propietarios, aparceros  o arrendatarios  no sólo la mayoría de las huertas ubicadas en zonas bajas, cursos fluviales  o arroyos  creando una importante red de regueras y acequias así como de norias generalizadas por toda la provincia.

La base de todo ello está en su alimentación, mientras los cristianos se nutrían a base de pan, carne y vino; los mudéjares  se alimentaban con arroz, pescado, legumbres,  verduras y diversas frutas. Hasta en punto se generalizó el consumo del aceite, que durante el reinado de los Reyes Católicos el gazpacho con aceite y vinagre, era el alimento básico en poblaciones rurales.
Hay constancia de con la llegada de los moriscos los molinos harineros y bataneros se reconvirtieron en almazaras  para satisfacer la demanda de aceite  ya que no consumían manteca de cerdo. La pujanza del aceite que se trasladaba en “odres” de cuero fue tal que en Almagro y comarca  se tuvieron que editar normas específicas  para regular esa industria. Casi todos los molinos de la zona  acabaron en manos de cristianos nuevos  ya fueron “moriscos” o mudéjares.


Los “mudéjares destacaron por ser “maestros” de la Carpintería

  su mano en el trabajo de la madera es única tanto en los artesanados de los techos como en la elaboración de las vigas, zapatas y canecillos  de todo ello aún hay muestras presentes  de lo que fueron las techumbres de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan, La Iglesia de la Concepción de Arenas de San Juan, la Ermita de la Virgen del Monte de Bolaños de Calatrava y la Iglesia de Alarcos en Ciudad Real, entre otras.

En las “Cinco Villas” y en su entorno del Campo de Calatrava  los mudéjares destacaron por su gran oficio y maestría en la artesanía de la madera, su huella aún está presente en todo tipo de construcción  y mobiliario. En las iglesias, igual que el emplearon con su típico estilo el ladrillo, su mano en el trabajo de la madera es única tanto en los artesanados de los techos como en la elaboración de las vigas, zapatas y canecillos  de todo ello aún hay muestras presentes  de lo que fueron las techumbres de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan, La Iglesia de la Concepción de Arenas de San Juan, la Ermita de la Virgen del Monte de Bolaños de Calatrava y la Iglesia de Alarcos en Ciudad Real, entre otras.

Modelos populares de sillas como estos en todas las casa de la comarca  se han estado utilizando hasta los años 60, intereados en ellos escribir comentario 

En la mayoría de las casas solariegas de la comarca calatraveña también dejaron singulares obras  en madera tanto en los techos como la viguería y balaustradas de los corredores y patíos porticados, así como de las puertas, ventanas y fraileros  ensamblados a base de cuarterones, En este mismo apartado, destacan las puertas de las bodegas, huecos de escaleras, alacenas y despensas, así como multitud de tragaluces a base de “arabescos” en la parte superior de las puertas  y “mirillas”.


No sólo hay sillas, también sofás, arcas, arcones y toda clase de muebles populares de los años 60, interesados escribir comentario

También dejaron la huella de su estilo inconfundible en el “Arte Mobiliar”,  una de las piezas que lleva inclaustraciones de marquetería son los sofás y sillas conocidos por el homónimo nombre de marquetería, pues ambos modelos, sofá y sillas, en la parte superior del respaldo llevan un adorno con esta técnica.










En la mayoría de las casas solariegas de la comarca calatraveña también dejaron singulares obras  en madera tanto en los techos como la viguería y balaustradas de los corredores



















Otros modelos de sofás y sillas con aire mudéjar son los conocidos de palillera retorneada  que resultan muy estilizadas.  Muy trabajados son los modelos de sofás y sillas conocidos con el nombre de “peineta”, a parte de la sillería, también hay singulares obras maestras  en costureros, joyeros, arcas, arcones, baúles, cómodas, apararadores, etc.
Nogalera

martes, 5 de junio de 2012

El Arte Románico en el Campo de Calatrava

 

Estos territorio desde finales del siglo XI y , sobre todo, durante el “largo siglo XII” , pertrechos en fortalezas y castillos fueron protagonistas de cruenta batallas, razzias y destrucciones por ambas partes, musulmanes y cristianos, sobre todo en esta zona con el brío de los recién llegados,  los almohades la Reconquista aquí experimentó avances  y retrocesos.
Se ha tenido siempre la idea de localizar las construcciones románicas en Castilla la Vieja y, sobre todo, en la parte norte, ahora sorprende la existencia de varias construcciones cisterciense, especialmente, en el centro de Ciudad Real vinculado a las Órdenes militares de Calatrava y San Juan, su existencia supone el arte Románico más meridional de Europa y más tardío ya que sólo se desarrollo a partir de la conquista de Toledo, (1085).
Estos territorio desde finales del siglo XI y , sobre todo, durante el “largo siglo XII” , pertrechos en fortalezas y castillos fueron protagonistas de cruenta batallas, razzias y destrucciones por ambas partes, musulmanes y cristianos, sobre todo en esta zona con el brío de los recién llegados  almohades la Reconquista aquí experimento avances  y retrocesos. Las Ordenes Militares con un fuerte componente cisterciense y en fuerte pugna con los Almohades se alternaron en el dominio de las plazas y cuando no ponían por medio tierra quemada  y destrucción  hasta que conseguían la reconquista y de nuevo inician la reconstrucción…
Con esta dinámica  de “Destrucción” y “Reconstrucción” de muchas construcciones en la provincia de Ciudad Real sólo han quedado referencias y vestigios como es el caso de Alarcos, Caracuel, Calatrava la Vieja, etc. El dominio definitivo a la zona llego sólo tras la victoria de las Navas de Tolosa, (1212) y  de este siglo XIII serán las construcciones románicas tardías que se conservan en la provincia de Ciudad Real como son  Las Iglesias parroquiales de Alcázar de San Juan   y Arenas de San Juan y la Iglesia del Sacro Convento de Calatrava la Nueva…
Las iglesias de fábrica románica  son de tipo cisterciense como el Sacro-Convento de Calatrava la nueva y las iglesias de Alcázar de san Juan y Arenas de San Juan,  amén de restos de otras construcciones románicas que de una u otra forma se conservan  como la Ermita de Alarcos, la capillita antigua de la Virgen del Monte de Bolaños de Calatrava, vestigios de Calatrava la Vieja.
                                                                                                                                  
Castillo Convento de Calatrava la Nueva

 El 1 de mayo de 1854, El Sacro Convento de Calatrava la Nueva fue declarado Monumento Histórico Nacional, está situado en lo alto del Cerro “Alacranejo” (Aldea del Rey), en la Carretera de Calzada a Puertollano, un paso o vía natural que cruza Sierra Morena, constituye la comunicación  entre la Meseta y el Guadalquivir,  fue una fortificación clave  en la última fase de la “Guerra de Reconquista” contra los Almohades. Está ubicado en el, el Puerto de Calatrava,  para llegar a la fortificación de este paso  “clave” sube un camino en espiral cuya longitud  es 2470 metros  con un desnivel del 20%, haciéndose más suave gracias a que el camino rodea todo el monte  hasta acceder al recinto.
Impresiona el cabalgamiento de este castillo-convento coronando el cerro  frente por frente  al Castillo de Salvatierra, dispuesto en el lado opuesto del paso calatraveño, en este contexto  nos sorprende todavía los ecos y las resonancias guerreras entre musulmanes y cristianos

 La Orden de Calatrava,  tras la toma del Castillo aledaño de Salvatierra, pensó ubicarse  en frente en el Cerro Alacranejo y fundar el Sacro-Convento sobre el Castillo  de Dueñas ya existente, donado a la Orden en torno a  1191 y, tras iniciarse la obras,  los árabes retomaron de nuevo el paraje  junto a otros lugares, teniendo que abandonar las obras  hasta después de las Navas de Tolosa 1212 que pasó  otra vez a la Orden de Calatrava, realizándose  el traslado definitivo  aquí desde Calatrava la Vieja en  1217.

 La Orden de Calatrava,  tras la toma del Castillo aledaño de Salvatierra, pensó ubicarse  en frente en el Cerro Alacranejo y fundar el Sacro-Convento

 Cinco  años después de las Navas cambiaron la residencia  de Calatrava la Vieja a la Nueva por diversas razones:
a)     Asegurar mejor la retaguardia  castellana custodiado el paso de Sierra Morena
b)    En el documento de autorización  del traslado se esgrimen razones de salubridad ya que Calatrava la Vieja se encuentra en la margen izquierda del Rio Guadiana cuyas aguas remansadas  son propensas a provocar “paludismo”, fiebres “tifoideas” etc.
Se convirtió el Castillo en el bastión principal de la poderosísima Orden, pasado un tiempo ya no fue necesaria “la función defensiva”. El Castillo Convento se limito a la “función Religiosa”, habitado, entonces, por frailes calatravos de “clausura”, aunque siempre hubo un alcaide  y una guarnición en la fortaleza

Impresiona el cabalgamiento de este castillo-convento coronando el cerro  frente por frente  al Castillo de Salvatierra, dispuesto en el lado opuesto del paso calatraveño, en este contexto  nos sorprende todavía los ecos y las resonancias guerreras entre musulmanes y cristianos. La singularidad de esta fortaleza es que los monjes-guerreros calatraveños construyeron  todas las dependencias características de un convento: el claustro como pieza común en el que confluyen  la iglesia, la sala capitular, el refectorio y las celdas.

Sacro Convento y Castillo
 Todo el conjunto muestra una gran solidez, fabricado en mampostería de piedra y ladrillo (este último  material muy en consonancia con la tradición mudéjar en la zona). Todo el conjunto fue diseñado y construido como fortaleza  y con ese fuerte carácter defensivo tiene tres  recintos amurallados con una superficie  de 4,6 ha.


Los lienzos de las murallas se asientan directamente sobre las rocas y siguen la disposición de las mismas. En la zona sur de la primera muralla está la llamada “Puerta del Sol”, muy modificada en la actualidad, siguiendo el camino nos encontramos con la “Puerta de los Arcos”,  denominada así por estar formada por tres arcos de piedra  roja volcánica, también está muy modificada y, por último,  en la fachada principal se encuentra la “Puerta de Hierro”  de acceso a la fortaleza, introduciéndonos  a una gran bóveda de mampostería de cuarcita  con una serie de ventanas a la izquierda  y dos puertas a la derecha. De aquí se pasa al patio principal  desde el que se accede al convento y a la fortaleza.
 Pasado al convento desde el patio principal, se levanta  el refectorio con tres ventanas, dos al sur y una al oeste, con entrada a la hospedería a través de una escalera de caliza que aún se conserva. Estas dependencias se utilizaban como matadero, almacenes, oficinas, etc. A la derecha de las anteriores dependencias, hay otras construcciones  con arcos y bóvedas de ladrillos relacionadas con la antigua cocina.
Rodeando el castillo y en dirección a la iglesia nos encontramos con otro lienzo  de murallas que nos separan de la “Villa Vieja” y junto a la muralla un antiguo horno al que se accedía por dos escaleras, una de cuarcita  y otra de doble arcada de piedra volcánica.

Iglesia románica de Calatrava la Nueva
(Aldea del Rey)

La iglesia estaba situada al norte del castillo con la puerta principal al occidente y las almenas le confieren un aspecto de iglesia-fortaleza. Tanto la puerta como el rosetón  están realizados en piedra roja volcánica, típica de estas tierras de volcanes, ante la penumbra típica de las iglesias románicas se orado el rosetón en tiempos de los RR.CC. para darle mayor luminosidad al templo. Desde su fábrica la iglesia se ha enriqueciendo con pinturas, retablos, capillas con sepulcros e, incluso, una sillería gótica labrada junto con una rejas de forja que separaba los frailes de los caballeros.


Tanto la puerta como el rosetón  están realizados en piedra roja volcánica, típica de estas tierras de volcanes,

La iglesia tenía un coro que ocupaba gran parte de la nave central, la nave de la derecha comunicaba con el claustro por una gran puerta y  a la nave de la izquierda le fueron incorporando capillas tanto para sepultura de los maestres y comendadores mayores como para, incluso, el infante de León D. Alfonso y el hermano del Rey Fernando III.
Entre las capillas destaca la del Comendador  García Castrillo con una bóveda de labores y lazos de piedra con  el escudo de los RR.CC. en el remate, alberga los sepulcro de piedra  de D. Ramiro Núñez de Guzmán y  D. Diego García del Castrillo. Aquí se guardaba el estandarte de la Orden de Calatrava.
La Capilla Dorada, decorada con pan de oro,  tenía una reja con escudos dorados  y arcos con doce figuras  representando las Sibilas y las Virtudes. La remataba un retablo con dos órdenes de columnas  y los cuadros de San Benito y San Bernardo.
El relicario estaba en la Sacristía y tenía una puerta al estilo mudéjar, hecha con ladrillo y yeso. La viguería estaba rematada con las cruces de Calatrava y los escudos de Padilla. En esta sala se guardaba el tesoro de la Orden  y en un altar con catorce nichos las principales reliquias.
 La Capilla Mayor tenía una puerta con rejas de hierro dorada y vidrieras  que la iluminaban más una bóveda  con labores de piedra, el altar de la capilla, situado sobre una grada de azulejos, (Estilo mudéjar) contenía como tema capital el descendimiento de Cristo
Por último, La Capilla de Ntra. Sra. de los Mártires, fue aquí donde  en 1217 se trasladó en procesión  la imagen de la Virgen de los Mártires que estaba en Calatrava loa Vieja, esta imagen mandó construirla el 8º Maestre de la Orden cuyos restos reposan en el interior de la Capilla. Desde ésta se accede a las sepulturas de los siete primeros maestres trasladados desde Calatrava la Vieja.
Abandonada Calatrava la Nueva en 1804, se trasladó la Imagen de Ntra. Sra. de los Mártires a Almagro en el Convento de las Monjas de la Asunción  donde se instaló la Casa Matriz de la Orden, dándole culto a Santa María de los Mártires en la Iglesia del Convento.
Salvo la iglesia que ha permanecido conservada perfectamente. En la actualidad de todo ello quedan vestigios. La iglesia de gusto cisterciense de planta y disposición  románica y con los adelantos  técnicos  que importaron los monjes cistercienses traídos de Europa como la bóveda de crucería y los arcos apuntados que ya preconizaban el gótico…






 La iglesia de gusto cisterciense de planta y disposición  románica y con los adelantos  técnicos  que importaron los monjes cistercienses traídos de Europa como la bóveda de crucería y los arcos apuntados que ya preconizaban el gótico…







No hay que olvidar que las Órdenes Militares por un lado estaban estrechamente vinculadas a las cruzadas lo que les daba ciertos rasgos de cosmopolitismo y, por otro,  estaba acogida a las reglas cistercienses  por lo que sus construcciones  estaban muy relacionadas con el cister.
La Iglesia de Sacro-Convento tiene tres naves  cubiertas con bóveda de crucería  de ladrillo  (una concesión al estilo mudéjar muy extendido en la zona). La cabecera, plenamente románica  tiene tres ábsides semicirculares con bóveda de “horno” cubriendo el hemiciclo y  de medio cañón cubriendo el previste río. En el ábside central está la bóveda de “horno” es reforzada por nervios  coincidentes  en la clave, Este remate es muy utilizado en el románico tardío.



La cabecera, plenamente románica  tiene tres ábsides semicirculares con bóveda de “horno” cubriendo el hemiciclo y  de medio cañón cubriendo el previste río. En el ábside central está la bóveda de “horno” es reforzada por nervios  coincidentes  en la clave, Este remate es muy utilizado en el románico tardío.









Una característica muy singular  de la iglesia del Sacro-Convento es que de los grandes pilares  arrancan adosados  los nervios que forman la crucería de la bóveda quedando ésta cerrada  al estilo mudéjar con ladrillo. Tanto las columnas adosadas como los arcos apuntados parecen inspirarse en las primeras catedrales góticas francesas.

Ermita de Alarcos
(Ciudad Real)

Mandada construir en el siglo XII por Alfonso X, fue destruida por los  Almohades  en la derrota cristiana de Alarcos en 1195 y reconstruida después del 1212,  ya predominantemente en estilo gótico. El Rey de Castilla y León, Alfonso X ordenó trasladar su portada románica  con ángeles y querubines de influencia bizantina a la actual Iglesia de Ciudad Real de Santa María del Prado  en el siglo XIII.


Como se ha dicho, la Ermita de Alarcos  tras la Batalla de Tolosa,   la reconstruyeron con bastantes elementos románicos  como el ábside y el arco de la entrada, aunque en su mayor parte  predomine el gótico, regalo de los Reyes Católicos. (La obra tiene dos momentos próximos en el tiempo: siglo XIII y luego XIV)

Sobre la puerta occidental, con un arco apuntado de sillera, destaca el rosetón de gran belleza, rehundido con tracería de  19 estrellas lobuladas.

La parte baja de los muros del perímetro de las puertas, cabecera y crucero  son más antiguas en sus planteamientos  y conservan aires románicos cistercienses.
La cabecera sólo tiene un ábside de planta cuadrangular y la nave no está abovedada  en piedra como es habitual o en Ladrillo como la Iglesia de Calatrava la Nueva, sino  con techumbre en madera que sustituye el artesonado  medieval original  del que quedan restos en la capilla del crucero.

La puerta sur también con un arco apuntado de sillería está guarecida por un soportal de traza manchega.

La Ermita es de planta basilical con capillas laterales y altar añadido en el siglo XV. Consta de tres naves separadas por arcos apuntados  que se apoyan  en pilares con semicolumnas  adosadas  que soportan los arcos formeros apuntados,  adelantos técnicos traídos desde Europa por los monjes citercienses, igual que en la iglesia del Sacro-Convento de Calatrava la Nueva. Los capiteles  llevan “hojarascas” góticas y cabecitas humanas y felinas de estilo románico que tienen mucha semejanza con la Iglesia de Santiago Apóstol de Ciudad Real igual que su artesonado mudéjar, fue declarada Monumento Nacional el l980.

Sobre la puerta occidental, con un arco apuntado de sillera, destaca el rosetón de gran belleza, rehundido con tracería de  19 estrellas lobuladas.

La puerta sur también con un arco apuntado de sillería está guarecida por un soportal de traza manchega. En cambio la puerta del norte fabricada con ladrillo con un arco rebajado , según la tradición mudéjar de la época, ya que sus “alarifes” con toda probabilidad por el roll social y la composición demográfica de la época fueran “moros viejos” o “cristianos nuevos”.

La Ermita Románica Virgen del Monte

(Bolaños de calatrava)

 La Ermita se construyó por la Orden de Calatrava  sobre restos visigóticos. Se ubica y se accede por unos soportales de traza típica manchega, adosados al muro sur del Santuario.

 Construida en el siglo XIII tras la consolidación del poder cristiano en la zona  con la victoria de Las Navas. La Ermita se construyó por la Orden de Calatrava  sobre restos visigóticos. Se ubica y se accede por unos soportales de traza típica manchega, adosados al muro sur del Santuario.

La puerta de entrada está enmarcada por un arco de medio punto rebajado,  de ladrillo de barro cocido, al más puro estilo mudéjar muy común en estos parajes  del Campo de Calatrava.  De ladrillo y al gusto mudéjar, Igual que la puerta de entrada, adosada a la pared frontal del  presbisterio  hay una hornacina  que  alberga a la Virgen del Monte, patrona de Bolaños de Calatrava. La hornacina está enmarcada por un alfiz de la más pura tradición árabe y dentro se erige un arco de medio punto  con varias arquivoltas  para darle más realce y profundidad.
Sólo el presbiterio de la actual  construcción  era ermita originaria  y es de planta cuadrangular  que se cubre  con una bóveda nerviada con un medallón en la clave cuyo dibujo lo forma la Cruz de Calatrava.
En esta Ermita de la Virgen del Monte igual que en la Iglesia románica de Arenas de san Juan, se emplea profusamente como material básico el ladrillo en todas las partes más nobles y vistosas. De ahí que lo singular de estas construcciones románicas tardías  sea el empleo de este material dándole una personalidad propia  que se ha venido a llamar “Románico toledano”. Hay que señalar que este románico mudéjar,  no está sólo en las construcciones de iglesias, sino que se empleo abundantemente tanto en construcciones civiles como  en viviendas urbanas como es el caso de la “aljama”  o barriada mudéjar del Cristo de Bolaños de Calatrava, junto al Castillo de Dña. Berenguela.

la originaria Ermita construida en el siglo XIII y que sólo era el actual presbiterio al ir aumentando el culto  y la población se amplió a la nave actual en el siglo XV.

Como se dicho, la originaria Ermita construida en el siglo XIII y que sólo era el actual presbiterio al ir aumentando el culto  y la población se amplió a la nave actual en el siglo XV. En la reforma del 1980 se encontraron bajo el suelo algunas tumbas y en el presbisterio cuatro pocitas de piedra cuarcítica que sirviesen para sujetar el andamiaje usado para  colocar el artesonado  de tradición mudéjar de lencería  que lució hasta los años cincuenta. Igual que el artesonado  desaparecieron   por el enlucido las pinturas románicas existentes  gemelas a las que se lucen  en la iglesia de Arenas de San Juan.

Iglesia de Santa María la Mayor

 (Alcázar de San Juan)


En Las llanadas en torno al Campo de San Juan se Construyeron los monumentos más singulares de estas tierras  a cargo de la Orden Militar de San Juan. Fruto del mecenazgo de  la Orden de San Juan se construyeron las Iglesias románicas de la Concepción de Arenas de San Juan y la de Santa maría la Mayor también de gusto cisterciense de Alcázar de San Juan, declarada Parroquia de la localidad el 1226,la más antigua de las iglesia de la ciudad.


Fruto del mecenazgo de  la Orden de San Juan se construyeron las Iglesias románicas de la Concepción de Arenas de San Juan y la de Santa maría la Mayor

A partir de una antigua mezquita, se inició su construcción románica y con el paso del tiempo se le fueron incorporando diversos aditamentos góticos, renacentistas e, incluso, barrocos. La cabecera de la iglesia conserva una gran personalidad mudéjar con su ábside semicircular y el presbiterio recto de estilo cisterciense o románico tardío del siglo XIII.

Iglesia de la Santa Virgen  María  de las Angustias

 (Arenas de san Juan)


Declarada Monumento Histórico Artístico el 29 de mayo de 1978. Su construcción es de finales del siglo XII y principios del XIII. Esta iglesia es un ejemplo casi único de la arquitectura románica  que une  formas mudéjares  en la Mancha y,  a su vez, contiene las pinturas románicas más meridionales de Europa encontradas hasta la fecha.


La Iglesia tiene sus orígenes como fortín romano, destruida durante la invasión árabe y reconstruida como mezquita el 900,  hasta que fue destruida, definitivamente, por los Almorávides como iglesia en el 1194 junto  con la de Alarcos. Igual que  la Iglesia de Calatrava la Nueva por su remate con almenas se clasifica como iglesia fortaleza.



Consta de tres naves separadas por arquerías de robustos pilares de planta cuadrada. Originariamente, igual que otras iglesias de la zona de la época, tuvo en lugar de bóveda artesonado de madera del que aún quedan  algunas tirantas y zapatas; pero se perdió hacia el 1840 en que se cubrió  con una falsa bóveda de yeso.



Tiene un ábside semicircular de ladrillo al estilo mudéjar cuyo exterior presenta doble hilada de pequeños arquillos ciegos, en una de las naves laterales  se abre una puerta con arco de sillería  con un crismón en la clave y un alfiz resaltado de ladrillo que junto con el ábside y el torreón almenado por el uso predominante del ladrillo le da la marca de construcción románica toledana o, mejor, mudéjar.




De destacar son las pinturas murales  románicas aparecidas  en 1969 en una de las capillas  laterales del ábside  y que probablemente decoraran toda la iglesia. Estaban tapiadas bajo una yesería barroca.  Están perfiladas con líneas negras  y  tienen una gran fuerza y realismo,   entre ellas destaca la última  Cena y a la derecha en el muro frontal hay también animales muy del gusto oriental.


La función de estas pinturas  tardías fueron como en el prerrománico  del Camino de Santiago catequizar a mudéjares y cristianos nuevos muy numerosos en la zona  en su mayoría analfabetos o sin hablar el castellano. Estas pinturas son consideradas las pinturas románicas más meridionales de las halladas hasta ahora en Europa.


Nogalera